domingo, 30 de diciembre de 2012

Reviviendo el hábito


Iniciar un blog, en mi caso, resulta una actividad discreta hecha casi a escondidas.

Desde hace tiempo adquirí el hábito de redactar mensajes de texto o lineas extraviadas en evernote como un medio personal de escribir cosas con la certeza de que nadie las leería. ¿Para qué quiero un público en todo lo que escribo? Después de todo, en las redes sociales existen personajes que cree con el único fin de entretenerme.

Aún no estoy seguro de que quiero hacer con este blog, pero es seguro que su objetivo es reunirlo junto con los otros cinco que tiene mi cuenta, los cuales, me dió cierto temor modificar. Y es que con tanto tiempo desde que fueron editados por última vez, no dejo de pensar en todos esos detalles que les daba una identidad única e irrepetible. Afortunadamente blogger te da la oportunidad de comprar otro cuaderno que puedes agregar a tu vieja maleta sin comprometer la integridad de tus antiguos trabajos.

Por lo pronto queda asegurado que ya no me dan miedo los errores de ortografía ni las oraciones presuntuosas, escribir es un hábito de gusto y soledad, íntimo y torpemente arriesgado como salir a correr por las madrugadas o preparar el café de la mañana al tanteo de los modos ajenos.

No tengo compromisos con nadie, ni el año nuevo ni los nuevos libros leídos desde el 2010 (última vez que bloguee) ni tampoco con los deseos de complacer a un público en particular. Ya no le tengo miedo al anonimato frágil que confiere el internet.



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